Hoy quiero hablaros de algo que he descubierto hace muy poco, ya que de un tiempo a esta parte estoy introduciéndome al yoga y no precisamente por una búsqueda de conexión mente-cuerpo, que también, si no por la cantidad de músculos que se trabajan y se estiran, algo que necesitaba experimentar.

Siempre me ha preocupado más la agilidad de mi cuerpo o incluso la elasticidad, más que una imagen estética concreta. Sabía que eso era más importante para mi salud, juventud y vitalidad. Lo cierto es que no sabía muy bien a dónde acudir solo para estirar mi cuerpo. Las clases de danza, Pilates, spinning, etc. todas terminaban con ejercicios de estiramiento pero nunca lograba ir más allá y tampoco trataba de hacerlo sola en casa por absoluta ignorancia al respecto.

Y ahora entiendo el porqué de mi necesidad diaria de estirar mi cuerpo, aunque no lo hiciera. Ahora entiendo cómo se conecta todo el cuerpo entre sí y como las emociones se quedan enquistadas en ciertas partes de él. Ahora entiendo por qué el estrés envejece y cómo con los años terminamos presos de nuestro cuerpo. De cómo nuestra rigidez afecta a cómo nos relacionamos con el mundo y viceversa. De cómo nuestro cuerpo nos condiciona si no le damos lo que necesita, pero claro, no sabemos lo que necesita hasta que lo conocemos y aquí está: es la fascia, un “órgano secreto”, así al menos lo ha apodado Gwyneth Paltrow.

El estudio de la fascia es relativamente reciente porque, aunque se sabía de su existencia, nunca se le había atribuido la importancia que realmente tiene.

La fascia es una membrana que envuelve y conecta entre sí músculos, órganos y huesos, se parece a una tela que separa las diferentes partes del cuerpo. Es como una red que abarca todas las partes de nuestro cuerpo y los mantiene unidos.

Está compuesta principalmente por fibras de colágeno y fibras elásticas envueltas en un líquido viscoso. Las fibras de colágeno son muy resistentes mientras que las fibras elásticas son flexibles, así que el tejido conectivo es a la vez resistente y flexible.

El propósito de la fascia es crear el armazón y  dar apoyo a nuestros tejidos. Se conecta y mantiene las cosas juntas y tiene la propiedad de ser capaz de adaptarse al estrés, con lo cual ya sabemos que, igual que nuestra musculatura, se ve afectada por nuestras emociones.

Para estar sana, la fascia necesita realizar movimientos variados y estiramientos. De ahí la importancia de estirar y alongar nuestro cuerpo cada día, es casi tan importante como realizar una actividad física. El yoga favorece la realización de movimientos a un nivel profundo que no realizamos a lo largo del día, por eso ayuda a eliminar las tensiones acumuladas en las fascias.

Sin duda una manera eficaz de mantener la fascia en buen estado es hacer yoga. Ya se sabe que ésta práctica tiene muchos beneficios y uno de ellos es que devuelve su elasticidad y salud a las fascias.

Tenemos que tener en cuenta que la fascia es una parte viva compuesta por colágeno, elastina y diferentes células, además de un elevado nivel de agua.

La fascia está poblada de receptores y terminaciones nerviosas que pueden provocar dolor y muchas de las molestias de espalda pueden tener su respuesta en ella. La fascia es el ejemplo evidente de que todo en el organismo está conectado y que debemos tenerla en cuenta para mantenernos saludables.

Afecta a la calidad del movimiento, el equilibrio, la sincronización, la elasticidad de las fibras y  la postura. Se mejora la colocación de los hombros y la verticalidad y ayuda a prevenir la celulitis.

La postura corporal de cada cual tiene mucho que decir en nuestras patologías y problemas. Afecta también al cuerpo en movimiento, la forma de andar, los apoyos, porque dicen que una buena musculatura funciona bien cuando estamos bien apoyados.

Liberar y flexibilizar la fascia permite que el músculo haga mejor su trabajo. Cuando la fascia está dañada es como llevar una camiseta que nos queda muy ajustada y nos dificulta los movimientos. La técnica de liberación miofascial o la práctica del yoga ayudan a trabajar este tejido haciendo desaparecer las molestias.

El rolfing es otra práctica destinada a tratar esta funda corporal y fue desarrollada por Ida Rolf en los años 40. Esta disciplina tiene como objetivo trabajar la fascia,  “el órgano del movimiento” como lo llaman algunos.

En fin, después de informarme y compartir aquí todo lo que he leído sobre ella creo que aún tenemos mucho por descubrir y que dará que hablar de aquí a unos años seguro. La moda por hacer yoga y la filosofía de vida que ello conlleva tiene cada vez más adeptos y seguramente se hagan más investigaciones al respecto. Moda o no, está claro que la importancia de hacer nuestro cuerpo más flexible tiene resultados muy positivos y beneficiosos para nuestra salud corporal y emocional. Nos libera y nos ayuda a fluir más con la vida. Cada uno que encuentre su técnica, cada cual que cuide su cuerpo.

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